Castillo de Javier, donde residía
Juan de Jasso, presidente del Consejo Real de Navarra y padre de San Francisco Javier y de sus hermanos Juan y Miguel, que lucharon contra los invasores. El castillo fue desmochado para impedir la resistencia navarra.
En cuanto a las formas que uso de su nombre, aparece como Francisco de Jasso en el arrendamiento que hizo en Burguete en nombre de su madre, y Francisco de Jasso y de Xabier en su proceso de nobleza ; pero como jesuita no usaba el apellido paterno. Firmaba sus cartas como Francisco de Xabier, o mejor, solo con Francisco, con la excepción del Francés de Xabier de la carta que Ignacio de Loyola le llevó en mano a su hermano Juan de Azpilcueta en 1535.
Francisco Javier fue un misionero jesuita de primer orden, miembro del grupo fundacional de la
Compañía de Jesús y estrecho colaborador de su fundador,
Ignacio de Loyola. Destacó por sus misiones que se desarrollaron en el oriente asiático y en el
Japón. Recibió el sobrenombre de
Apóstol de las Indias.
Circunstancias históricas de su nacimiento[editar]
Seis años más tarde, en
1512, con ocasión del pacto del reino de Navarra con
Francia, se inicia la
conquista de Navarra por las tropas
castellano-
aragonesas al mando de
Fadrique Álvarez de Toledo,
duque de Alba, por orden de
Fernando el Católico, rey ya de
Aragón y
Castilla. Con esta invasión se produce la unidad política de
España de acuerdo al concepto actual de la misma (esto es, sin Portugal). Se ocupan gran parte de las plazas del Reino de Navarra, contando con el apoyo de los descendientes del noble
beaumontés Luis de Beaumont, exiliados en Castilla, los llamados
beaumonteses y que se habían enfrentado a los
agramonteses en un largo
conflicto civil que había finalizado a comienzos del siglo XVI. Tras la invasión parcial del Reino de Navarra por las tropas castellano-aragonesas con fuerte presencia guipuzcoana, se produjeron varias contraofensivas de los leales a los Albret, en este caso con fuerte apoyo francés, luchas que duraron hasta
1530.
En 1516, fallecido el padre en el exilio un año antes, los hermanos de Francisco participan en una infructuosa ofensiva con el profrancés Rey de Navarra
Juan de Albret, siendo la familia de Francisco desposeída de sus propiedades, y el castillo desmochado por orden del Gobernador, el
Cardenal Cisneros.
En 1521, una invasión francesa que penetraría hasta Castilla permite a los leales a Juan de Albret recuperar fugazmente el control casi total del Reino, aunque dura poco tiempo, perdiendo la parte al sur de los pirineos,
Alta Navarra, en 1524 (con la caída de la plaza Navarra de
Fuenterrabía), mientras que en la
Baja Navarra, al norte de los
Pirineos, se mantendría leal a Juan de Albret en la órbita francesa.
En 1530, siendo
Carlos I rey de España, este abandona sus aspiraciones a ocupar el resto del Reino de Navarra que se mantendría como reino semi-independiente, y finalmente, a través de lazos matrimoniales se uniría con la corona francesa con el título de
Reyes de Francia y Navarra. La parte surpirenaica de la
Alta Navarra, con la que se consuma la Corona de España (entendido el vocablo de acuerdo a la usanza actual, esto es, sin incluir Portugal) mantendría sus instituciones, privilegios y denominación como Reino hasta el siglo
XIX en que se transforma en una provincia foral. La parte que quedó en Francia, la
Baja Navarra, mantendría su estatus de Reino hasta la abolición de los privilegios de los territorios de la monarquía francesa, tras la
Revolución Francesa a finales del siglo
XVIII.
Francisco había abrazado la carrera eclesiástica y marcha en 1528 a París a la
Universidad de la Sorbona, donde conoce a Ignacio de Loyola, con quien fundará más adelante la
Compañía de Jesús. Aunque al principio no sintió simpatía por Ignacio de Loyola, terminó siendo su mejor amigo y colaborador. Efectivamente, se da la circunstancia de que en 1521, previo a iniciar su vocación eclesiástica, san Ignacio, en ese momento Iñigo de Loyola, había combatido con las tropas guipuzcoanas imperiales contra las francesas del Duque de Foix (que apoyaban a Juan de Albret), en las que combatían, junto a otros navarros, los hermanos de san Francisco Javier, cayendo Ignacio herido en el sitio de
Pamplona.
Su niñez estuvo marcada por los hechos históricos que llevaron a la salida del reino de Navarra del control francés y su reincorporación a la órbita hispana, dado que su familia estuvo muy involucrada en dichos hechos. Su casa natal fue lugar de encuentro de los partidarios de los Albret y sufrió la revancha de la pérdida. Sus hermanos, miembros del ejército de Juan III, fueron encarcelados por ello. Estas circunstancias pudieron ser la causa de la determinación de Francisco por el estudio religioso.
Estudios en París[editar]
En
1524 Francisco Javier tiene tomada la determinación de ir a estudiar a
París, a la Sorbona. Antes había cursado estudios en diferentes ciudades navarras, ultimándolos en Pamplona.
En septiembre de
1528 fue a estudiar a París, donde conoció al que sería su mejor amigo,
Íñigo de Loyola, posteriormente san Ignacio de Loyola, quien nunca le dejó solo en los momentos difíciles en París y siempre le ayudó, como por ejemplo, cuando Javier sufrió problemas económicos.
Fue allí donde con otros cinco compañeros se constituye lo que sería el embrión de la
Compañía de Jesús. El
15 de agosto de
1534, una vez finalizados los estudios, juran votos de caridad y castidad, a la vez que prometen viajar a
Tierra Santa, en la Cripta del Martirio de Montmartre. Francisco se queda en París otros dos años más estudiando Teología, después de participar en los
Ejercicios espirituales junto a Ignacio de Loyola.
En
1537 se reúne con Ignacio de Loyola para viajar a Italia. En
Roma visitan al
Papa Paulo III para pedirle su bendición antes de emprender el viaje a Tierra Santa, viaje que no se iba a poder realizar por haber entrado en guerra
Venecia con
Turquía. Llegan a Venecia y es ordenado sacerdote el 24 de junio. Durante su estancia en Venecia, mientras esperaban el barco para ir a Tierra Santa, se dedica junto a sus compañeros a predicar por los alrededores. Ante la tardanza del viaje, vuelven a Roma y se ofrecen al Papa para ser enviados a cualquier otro lado. De allí parte hacia
Lisboa en
1540, donde dará comienzo la etapa más importante de su vida: la de
misionero. El viaje a Portugal se debió a la solicitud del embajador portugués en Roma,
Pedro de Mascarenhas, que pidió en nombre de
Juan III de Portugal a Ignacio de Loyola algunos hombres suyos para enviarlos a las
Indias Orientales. Para ese viaje Francisco fue nombrado por el Papa
legado suyo en las tierras del Mar Rojo, del Golfo Pérsico y de Oceanía, a uno y otro lado del Ganges.
Sus viajes misioneros[editar]
Mapa del viaje de San Francisco Javier
El viaje a Lisboa fue por tierra y paró en
Azpeitia (
Guipúzcoa), para entregar cartas de Ignacio de Loyola a su familia. En Lisboa estuvieron un tiempo, hasta que fue designado Francisco para ser el enviado a las Indias. En ese tiempo no pararon de predicar el evangelio a los pobres de la ciudad.
El
7 de abril de
1541, día que cumplía 35 años, sale la expedición y llega el
22 de septiembre a
Mozambique. Allí se queda hasta febrero del año siguiente. En esa estancia ayuda en el hospital y percibe la realidad del trato que se da a los negros, lo cual le lleva a tener los primeros enfrentamientos.
Después de efectuar escalas en
Melinde y
Socotora, llega a
Goa (ciudad que luego sería capital de la India Portuguesa) el
6 de mayo de
1542. Prepara un texto divulgativo basado en el catecismo de Juan Barros y comienza a predicar la doctrina católica por la ciudad, a la vez que asiste a moribundos, visita a presos y socorre a pobres.
Para lograr un acercamiento más intenso se dedica a aprender la lengua del país. Tras rechazar el puesto de director del seminario de San Pablo, se embarca, en octubre de 1542, para las islas de la Pesquería, donde permaneció más de un año.
Escultura dedicada a san Francisco Javier en
Bensheim (Alemania).
Evangeliza a los indios Paravas y recorre las ciudades de
Tuticorrín,
Trichendur,
Manapar y
Combuture. Encontró la oposición de los brahmanes, que habitaban las pagodas de la región.
Aprendió
tamil y tradujo a esa lengua parte de los textos cristianos y una plática sobre el cielo y el infierno.
En noviembre de
1543 se encuentra con sus compañeros Micer Paulo y Mansilla en Goa y se entrevista con el obispo de la ciudad,
Juan de Alburquerque, para pedirle misioneros. El obispo destina a 6 sacerdotes para esa labor. Con los nuevos colaboradores se vuelve de nuevo a la Pesquería. En el viaje escribe varias cartas a sus compañeros de Roma, en una de ellas dice:
muchos cristianos se dejan de hacer en estas partes, por no haber personas que se ocupen en la evangelización. Muchas veces me mueven pensamientos de ir a esas Universidades dando voces como hombre que tiene perdido el juicio, y principalmente a la Universidad de París, diciendo en la Sorbona a los que tienen más letras que voluntad, para disponerse a fructificar con ellas; ¡cuántas almas dejan de ir a la gloria y van al infierno por negligencia de ellos! Es tanta la multitud de los que se convierten a la fe de Cristo en estas partes, en esta tierra donde ando, que muchas veces me parece tener cansados los brazos de bautizar, y no poder hablar de tantas veces de decir Credo y mandamientos en su lengua de ellos y las otras oraciones.
Establece en las Pesquería un sistema de asignación de territorios a un responsable, el cual debía mantenerle informado del devenir de la misión. Una vez que ha organizado ese territorio, parte hacia Manapar y el distrito sur. Permanece un mes con los makuas, bautizando a más de 10.000 personas.
Durante
1544 realiza más de veinte viajes de evangelización. Ante las noticias de la ejecución de cristianos en
Ceylan, Francisco vuelve a Goa y habla con el gobernador, para acompañar a las tropas que se iban a enviar para castigar las acciones contra los cristianos que el rey Jafnapatán había hecho. Por diferentes causas dicha acción nunca se llevó a cabo.
En
1545 parte a las
islas Molucas en compañía de
Juan Eiro, llegando a
Malaca poco después. Durante tres meses Francisco Javier aprendería un mínimo el idioma y se familiariza con la cultura local; también traduciría, con ayuda de gentes entendidas, la parte básica de los textos de la doctrina católica. Ese mismo año escribe al rey de Portugal
sobre las injusticias y vejaciones que les imponen los propios oficiales de Vuestra Majestad.
Representación de Francisco Javier en la bóveda de la capilla dedicada al santo en la
iglesia del Gesù, en Roma. La obra se basa en una de las historias milagrosas atribuidas a Francisco Javier que relata cómo recuperó su crucifijo después de perderlo en el mar. Francisco Javier estaba atrapado en una tormenta mientras viajaba a
Malaca (Malasia) en el año 1546. Con fe arrojó la cruz al mar, pidiéndole a Dios que la hiciera un instrumento para pacificar las turbulentas aguas. El mar se calmó y al llegar a las costas de Malaca, Francisco Javier vio un cangrejo caminando hacia él sosteniendo su crucifijo en sus pinzas.
Sale hacia las Islas de Amborio y Ternate en enero de
1546, después de preparar las
Instrucciones para los catequistas de la Compañía de Jesús. Llega a su destino al cabo de mes y medio. Recorre diferentes islas de la región y en Baranula (Ceran), según cuenta la tradición, un cangrejo le devuelve el crucifijo que había perdido durante una tempestad.
En junio llega a
Ternate, rico centro comercial de especias y última posesión portuguesa, permaneciendo en ella tres meses. De allí sale a las islas del Moro, donde pasa otros tres meses. De las islas del Moro emprende viaje de vuelta a Cochín, donde llegaría el
13 de enero de
1548.
Después de realizar labores de reordenación y supervisión de las misiones establecidas en India y Molucas, donde se siente decepcionado con el deterioro sufrido, tal y como demuestra en sus cartas, parte para
Japón, junto a sus compañeros
Cosme de Torres y Juan Fernández y el traductor
Anjirō, el domingo de Ramos de
1549, llegando a tierras niponas el
15 de agosto.
Desembarcan en Kagoshima, entonces capital del reino Sur del Japón. Permaneció en esta ciudad durante un año y por tierras japonesas durante dos años y tres meses. En colaboración de su compañero Pablo de Santa Fe evangelizó por tierras niponas e hizo traducir la obra
Declaración de los artículos de la Fe, que se aprendió de memoria y solía recitar en las esquinas. Para responder a las preguntas que los transeúntes realizaban se valía de un intérprete. Ante el fracaso de la misión, pensó en citarse con el rey de la zona con la esperanza de que si este se convertía al catolicismo, el pueblo también lo haría. En
1550 se dirige al norte con esta intención. Funda una pequeña colectividad cristiana en
Hirado. Llega a
Yamaguchi, luego a
Sakai y, finalmente a
Meaco, donde intenta, sin conseguirlo, ser recibido por el
emperador.
Se traslada a
Yamaguchi de nuevo y obtiene del príncipe la garantía de respeto a los conversos al cristianismo. Ante esa perspectiva realiza, junto con sus dos compañeros, una intensa labor de predicación que da su fruto en la creación de una pequeña comunidad católica. Muchos de los convertidos son
samuráis. La oposición del clero local, los bonzos, fue siempre fuerte.
En septiembre de
1551 le llama el príncipe de Bungo, que le permite predicar en esas islas. Un mes después y dejando algunos conversos, Francisco Javier se vuelve a la India alertado por las noticias que le llegan. El viaje de vuelta se realiza en la nao
Santa Cruz que capitaneaba Diego de Pereira, quien le da la idea de organizar una embajada a China en nombre del rey de Portugal para entablar negociaciones de paz. Cuando llega a Malaca se entera de que la India ha sido nombrada provincia jesuítica independiente de Portugal y que él es su provincial.
El
24 de enero de
1552 llega a Cochín y el 18 de febrero a Goa. Después de solucionar algunos problemas de las misiones y preparar el viaje a China, parte rumbo a ese país el
14 de abril. Le acompañan en la aventura el sacerdote Gago, el hermano Álvaro de Ferreira, Antonio de Santa Fe (que era de origen chino) y un criado indio llamado Cristóbal, y se embarcaron en la
Santa Cruz capitaneada por Pereida.
Cuando llegan a Malaca tienen problemas con el Capitán de Mares, Álvaro de Ataide, que retrasa el viaje por dos meses e impide que Pereida siga al mando de la nao. Llegaron a la
isla Shangchuan a finales de agosto de 1552, movido al parecer por las afirmaciones de los japoneses, que no valoraban nada que no hubiese arraigado antes en
China, y con la idea de evangelizar en China para que esto influyese luego en Japón. Esta isla era el lugar de encuentro entre los mercaderes chinos y portugueses.
Permanecen a la espera de la llegada de un barco chino que debe introducirles, clandestinamente, en el continente. El
3 de diciembre de ese año muere Francisco Javier cuando contaba 46 años de edad.
Su cuerpo es conducido a Goa, donde llega en la primavera de 1554, siendo enterrado en esa ciudad.
Canonización, patronazgo y festividades[editar]
Ha sido nombrado
patrono de varios sitios y obras:
Iconografía y obra[editar]
Francisco Javier se convirtió a partir del siglo XVI en un ideal a seguir como misionero en tierra pagana. Esto ha dado lugar a una muy abundante obra que trata de su figura. Obra de todo tipo, especialmente epistolar, al considerarlo como ejemplo a seguir por los miembros de la Compañía de Jesús. Fue Javier quien creó el primer seminario de Goa y quien impulsó las vocaciones al sacerdocio de los indígenas, a la vez que proponía la catequización directa y la traducción de los textos litúrgicos a las lenguas locales.
La obra escrita de Francisco Javier se centra en la correspondencia que mantuvo con sus compañeros y responsables de evangelización. También hay pequeños escritos catequísticos conocidos, como el pequeño catecismo (1542), el gran catecismo (1546) y las Instrucciones para los catequistas de la Compañía de Jesús (1545).