lunes, 2 de diciembre de 2019


San Francisco Javier - Quién fue

San Francisco Javier destacó en la historia y se convirtió en Santo de la Iglesia Católica por la labor religioso misionera que desplegó en el siglo XVI a instancias de la Compañía de Jesús. Francisco de Javier o Francés de Jasso, como también se lo designa, ha cobrado notoriedad en las últimas horas porque habría sido una de las inspiraciones del nuevo Papa Francisco a la hora de escoger su denominación papal.

Recordemos que el ex cardenal argentino Jorge Bergoglio, erigido el 13 de marzo de 2013 como Papa, pertenece a la orden Jesuita de la cual también formó parte este santo.

Francisco de Jasso Azpilcueta Atondo y Aznares de Javier, nació el 7 de abril del año 1506, en el Reino de Navarra donde su padre se desempeñaba como presidente del Real Consejo de los Reyes de Navarra.

Su infancia estuvo signada por enfrentamientos bélicos que terminaron con la pérdida de la autonomía del reino en el que nació.

Incluso, sus hermanos participaron de la lucha y su casa fue destruida por haber sido centro de las reuniones de resistencia.

Hacia el año 1524 surge en él la inquietud religiosa y entonces se dirige a París a estudiar.

En esta ciudad conocería a quien sería un íntimo amigo y tiempo después fundador de la orden jesuita, San Ignacio de Loyola, y asimismo tiene lugar el nacimiento de la idea de la fundación de la Compañía de Jesús.

En 1534 terminan los estudios e inmediatamente se prometen dedicarse a la caridad, viajar juntos a la tierra prometida y cumplir un voto de castidad.

Unos años después vuelven a reunirse y visitarán al Papa Paulo III para pedirle su autorización para la orden, la cual obtendrán unos años más tarde.

En 1540 emprende el camino de misionero que lo destacará y lo inmortalizará en las grandes páginas de la historia de la Iglesia Católica, y claro en las de su orden también.

Su actividad misional se centró especialmente en el oriente, por caso se lo conoce también como Apóstol de las Indias, y se caracterizó por su intensidad y su lucha, especialmente, en lo que respecta a la defensa de las minorías maltratadas tal era el caso de los negros.

Falleció joven, a la edad de 46 años, en China, un 3 de diciembre del año 1522.

En el año 1622, el Papa Gregorio XV lo canoniza junto a su gran amigo San Ignacio de Loyola.
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SAN FRANCISCO JAVIER.-

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Francisco Javier en Yamaguchi


La increíble historia de Savieru, el misionero navarro que conquistó Japón hace casi 500 años
Yamaguchi, una desconocida capital de provincia al oeste del país asiático, sigue profesando a san Francisco Javier un cariño muy especial. Y lo ha convertido en uno de sus reclamos turísticos y culturales
La pagoda de Ruriko-ji que vio San Francisco Javier en el siglo XVI a su llegada a Yamaguchi.
Yamaguchi es una capital de provincia al oeste de Japón, enclaustrada entre verdes montañas y sobre una bolsa de aguas termales. Los baños, muchos de ellos públicos y gratuitos, son uno de los motivos de orgullo de la población local. El otro es Savieru, como aquí pronuncian el nombre de Francisco Javier, santo navarro, precursor de la Compañía de Jesús y célebre misionero en la Indias. Tan célebre es Savieru en Yamaguchi que tiene iglesia propia, estatua y museo.
La pregunta es: ¿qué tiene que ver una ciudad japonesa de mayoría budista-sintoista con un santo católico y español?
Familia local de Yamaguchi, en la iglesia de San Francisco Javier.
San Francisco Javier, el Apóstol de las Indias, llegó a Japón el 15 de agosto de 1549 después de haber fundado varias misiones en India y las islas Molucas. Entró por Kagoshima, pero sus primeros intentos de cristianizar a los nipones no tuvieron mucho éxito. Pensó entonces entrevistarse con el emperador, con la idea de que si lo convertía al catolicismo el pueblo le seguiría. Se puso en marcha hacia Kioto, entonces capital imperial, pero las guerras internas y la inseguridad de los caminos impidieron su empresa. Finalmente, encontró cobijo en Yamaguchi, donde el señor feudal del clan de los Ouchi, filántropo, mecenas y hombre librepensador (dentro del angosto significado de ese termino en aquellos lejanos tiempos) lo acogió y le permitió ejercer su ministerio.

San Francisco Javier y Yamaguchi




SAN FRANCISCO JAVIER, El misionero que atravesaba los mares
La importancia de San Francisco Javier viene dada porque fue miembro del grupo precursor de la Compañía de Jesús (Jesuitas) y estrecho colaborador de su fundador, Ignacio de Loyola. Destacó por sus misiones que se desarrollaron en el oriente asiático y en el Japón. Recibió el sobrenombre de Apóstol de las Indias.
Francisco de Javier nació en el castillo de Javier ubicado en lo que en la actualidad es la localidad de Javier, Navarra, norte de España, el 7 de abril de 1506 en el seno de una familia noble.
En 1524 Francisco Javier tiene tomada la determinación de ir a estudiar a París, a la Sorbona. Antes había cursado estudios en diferentes ciudades navarras, ultimándolos en Pamplona.
Viajó a Roma con Iñigo, para presentarse ante el Papa Pablo III. Fue ordenado sacerdote y parte hacia Lisboa.

Propagó la fe cristiana como misionero por la India, Oceanía, Japón y China.

En su último viaje, salió de la India con intención de llegar a China, pero cayó enfermo y falleció el 3 de diciembre de 1552, en la isla de Sancian.


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San Francisco Javier y Yamaguchi




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Francisco Javier

Misionero

Descripción

Francisco de Jaso y Azpilicueta, más conocido como Francisco Javier, o también como Francisco Xavier, Francisco de Javier o Francés de Jaso, fue un religioso y misionero navarro de la Compañía de Jesús nacido en la localidad de Javier y fallecido en la isla Shangchuan.


Son pocos los hombres que tienen el corazón tan grande como para responder a la llamada de Jesucristo e ir a evangelizar hasta los confines de la tierra.  San Francisco Javier es uno de esos.  Con razón ha sido llamado: "El gigante de la historia de las misiones" y el Papa Pío X lo nombró patrono oficial de las misiones extranjeras y de todas las obras relacionadas con la propagación de la fe. La oración del día de su fiesta dice así: "Señor, tú has querido que varias naciones llegaran al conocimiento de la verdadera religión por medio de la predicación de San Francisco Javier". El famoso historiador Sir Walter Scott comentó:  "El protestante más rígido y el filósofo más indiferente no pueden negar que supo reunir el valor y la paciencia de un mártir con el buen sentido, la decisión, la agilidad mental y la habilidad del mejor negociador que haya ido nunca en embajada alguna".
Francisco nació en 1506, en el castillo de Javier en Navarra, cerca de Pamplona, España. Era el benjamín de la familia.  A los dieciocho años fue a estudiar a la Universidad de París, en el colegio de Santa Bárbara, donde en 1528, obtuvo el grado de licenciado. Dios estaba preparando grandes cosas, por lo que dispuso que Francisco Javier tuviese como compañero de la pensión a Pedro Favre, que sería como él jesuita y luego beato, también providencialmente conoció a un extraño estudiante llamado Ignacio de Loyola, ya bastante mayor que sus compañeros. Al principio Francisco rehusó la influencia de Ignacio el cual le repetía la frase de Jesucristo: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?". Este pensamiento al principio le parecía fastidioso y contrario a sus aspiraciones, pero poco a poco fue calando y retando su orgullo y vanidad. Por fin San Ignacio logró que Francisco se apartara un tiempo para hacer un retiro especial que el mismo Ignacio había desarrollado basado en su propia lucha por la santidad. Se trata de los "Ejercicios Espirituales".  Francisco fue guiado por Ignacio en aquellos días de profundo combate espiritual y quedó profundamente transformado por la gracia de Dios.  Comprendió las palabras que Ignacio: "Un corazón tan grande y un alma tan noble no pueden contentarse con los efímeros honores terrenos.  Tu ambición debe ser la gloria que dura eternamente".
Llegó a ser uno de los siete primeros seguidores de San Ignacio, fundador de los jesuitas, consagrándose al servicio de Dios en Montmatre, en 1534.  Hicieron voto de absoluta pobreza, y resolvieron ir a Tierra Santa para comenzar desde allí su obra misionera, poniéndose en todo caso a la total dependencia del Papa.  Junto con ellos recibió la ordenación sacerdotal en Venecia, tres años más tarde, y con ellos compartió las vicisitudes de la naciente Compañía. Abandonado el proyecto de la Tierra Santa, emprendieron camino hacia Roma, en donde Francisco colaboró con Ignacio en la redacción de las Constituciones de la Compañía de Jesús.

SAN FRANCISCO JAVIER Y YAMAGUCHI


YAMAGUCHI

Yamaguchi (山口市 Yamaguchi-shi?) , ciudad situada en el extremo oeste de la isla de Honshū, es la capital de la Prefectura de Yamaguchi, en Japón.
Los principales lugares emblemáticos de la localidad son el templo budista de Rurikōji, cuya pagoda está designada como Tesoro Nacional de Japón, y la Iglesia Católica de Yamaguchi, que conmemora la visita a la ciudad de San Francisco de Javier y la introducción del cristianismo en Japón en 1550.
Capital y sede de la administración pública de la prefectura, su situación geográfica a medio camino entre el corredor urbano-industrial del estrecho de Kanmon y del área metropolitana de Hiroshima hace que Yamaguchi carezca del nivel de desarrollo económico del que disfrutan otros núcleos de población cercanos, como son la ciudad portuaria de Shimonoseki o las ciudades de UbeShūnan o Iwakuni, desarrolladas en torno a la industria pesada. Con una población que no superaba los 140.000 habitantes hasta su primera asimilación de localidades limítrofes, era el cuarto centro urbano de la prefectura tras Shimonoseki, Ube y Shūnan. Con la progresiva incorporación de las ciudades de Ogōri, Ajisu, Tokuji y Aio, la superficie total de Yamaguchi se convierte en la mayor de la prefectura. La población se mantiene por debajo de los 200.000 habitantes, siendo la densidad de población de 192 hab./km².
La principal estación ferroviaria de la ciudad es Shin-Yamaguchi, cabecera de la Línea de Yamaguchi, que cubre el trayecto al centro histórico de la ciudad y al área de fuentes termales de Yuda-onsen.  

SAN FRANCISCO JAVIER
Francisco de Jaso y Azpilicueta, más conocido como Francisco Javier, o también como Francisco XavierFrancisco de Javier o Francés de Jaso (7 de abril de 1506-3 de diciembre de 1552), fue un religioso y misionero navarro de la Compañía de Jesús nacido en la localidad de Javier (Reino de Navarra) y fallecido en la isla Shangchuan (China). Fue canonizado por la Iglesia católica con el nombre de san Francisco Javier.1
En cuanto a las formas que uso de su nombre, aparece como Francisco de Jasso en el arrendamiento que hizo en Burguete en nombre de su madre, y Francisco de Jasso y de Xabier en su proceso de nobleza ; pero como jesuita no usaba el apellido paterno. Firmaba sus cartas como Francisco de Xabier, o mejor, solo con Francisco, con la excepción del Francés de Xabier de la carta que Ignacio de Loyola le llevó en mano a su hermano Juan de Azpilcueta en 1535.
Francisco Javier fue un misionero jesuita de primer orden, miembro del grupo fundacional de la Compañía de Jesús y estrecho colaborador de su fundador, Ignacio de Loyola. Destacó por sus misiones que se desarrollaron en el oriente asiático y en el Japón. Recibió el sobrenombre de Apóstol de las Indias.

San Francisco Javier y Yamaguchi

Francisco Javier

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San Francisco Javier
Francis Xavier.PNG
Confesor, misionero, sacerdote y religioso de la Compañía de Jesús.
Fragmento de una obra de Guercino (1626).
Apóstol de las Indias
NombreFrancisco Jaso Azpilicueta
Nacimiento7 de abril de 1506
Bandera de Reino de Navarra.svg Castillo de los JassoReino de Navarra
PadresJuan de Jasso y María Azpilicueta
Fallecimiento3 de diciembre de 1552 (46 años)
Isla de SanchónImperio Ming
Venerado enIglesia católicaIglesia anglicana e Iglesia luterana
Beatificación25 de octubre de 1619
por Paulo V
Canonización12 de marzo de 1622
por Gregorio XV
Orden religiosaCompañía de Jesús Ver y modificar los datos en Wikidata
Festividad3 de diciembre
AtributosCrucifijo, corazón flameante
Patronazgo

Castillo de Javier, donde residía Juan de Jasso, presidente del Consejo Real de Navarra y padre de San Francisco Javier y de sus hermanos Juan y Miguel, que lucharon contra los invasores. El castillo fue desmochado para impedir la resistencia navarra.
Francisco de Jaso y Azpilicueta, más conocido como Francisco Javier, o también como Francisco XavierFrancisco de Javier o Francés de Jaso (7 de abril de 1506-3 de diciembre de 1552), fue un religioso y misionero navarro de la Compañía de Jesús nacido en la localidad de Javier (Reino de Navarra) y fallecido en la isla Shangchuan (China). Fue canonizado por la Iglesia católica con el nombre de san Francisco Javier.1
En cuanto a las formas que uso de su nombre, aparece como Francisco de Jasso en el arrendamiento que hizo en Burguete en nombre de su madre, y Francisco de Jasso y de Xabier en su proceso de nobleza ; pero como jesuita no usaba el apellido paterno. Firmaba sus cartas como Francisco de Xabier, o mejor, solo con Francisco, con la excepción del Francés de Xabier de la carta que Ignacio de Loyola le llevó en mano a su hermano Juan de Azpilcueta en 1535.
Francisco Javier fue un misionero jesuita de primer orden, miembro del grupo fundacional de la Compañía de Jesús y estrecho colaborador de su fundador, Ignacio de Loyola. Destacó por sus misiones que se desarrollaron en el oriente asiático y en el Japón. Recibió el sobrenombre de Apóstol de las Indias.

Circunstancias históricas de su nacimiento[editar]

Nacido como Francisco Jasso Azpilicueta Atondo y Aznarez, señor de Javier, más conocido como Francisco Javier, nació en 1506 en el Castillo de Javier, en el Reino de Navarra. Su padre, Juan de Jasso, señor de Javier, era presidente del Real Consejo de los Reyes de Navarra Juan de Albret y Catalina de Foix.
Seis años más tarde, en 1512, con ocasión del pacto del reino de Navarra con Francia, se inicia la conquista de Navarra por las tropas castellano-aragonesas al mando de Fadrique Álvarez de Toledoduque de Alba, por orden de Fernando el Católico, rey ya de Aragón y Castilla. Con esta invasión se produce la unidad política de España de acuerdo al concepto actual de la misma (esto es, sin Portugal). Se ocupan gran parte de las plazas del Reino de Navarra, contando con el apoyo de los descendientes del noble beaumontés Luis de Beaumont, exiliados en Castilla, los llamados beaumonteses y que se habían enfrentado a los agramonteses en un largo conflicto civil que había finalizado a comienzos del siglo XVI. Tras la invasión parcial del Reino de Navarra por las tropas castellano-aragonesas con fuerte presencia guipuzcoana, se produjeron varias contraofensivas de los leales a los Albret, en este caso con fuerte apoyo francés, luchas que duraron hasta 1530.
En 1516, fallecido el padre en el exilio un año antes, los hermanos de Francisco participan en una infructuosa ofensiva con el profrancés Rey de Navarra Juan de Albret, siendo la familia de Francisco desposeída de sus propiedades, y el castillo desmochado por orden del Gobernador, el Cardenal Cisneros.
En 1521, una invasión francesa que penetraría hasta Castilla permite a los leales a Juan de Albret recuperar fugazmente el control casi total del Reino, aunque dura poco tiempo, perdiendo la parte al sur de los pirineos, Alta Navarra, en 1524 (con la caída de la plaza Navarra de Fuenterrabía), mientras que en la Baja Navarra, al norte de los Pirineos, se mantendría leal a Juan de Albret en la órbita francesa.
En 1530, siendo Carlos I rey de España, este abandona sus aspiraciones a ocupar el resto del Reino de Navarra que se mantendría como reino semi-independiente, y finalmente, a través de lazos matrimoniales se uniría con la corona francesa con el título de Reyes de Francia y Navarra. La parte surpirenaica de la Alta Navarra, con la que se consuma la Corona de España (entendido el vocablo de acuerdo a la usanza actual, esto es, sin incluir Portugal) mantendría sus instituciones, privilegios y denominación como Reino hasta el siglo XIX en que se transforma en una provincia foral. La parte que quedó en Francia, la Baja Navarra, mantendría su estatus de Reino hasta la abolición de los privilegios de los territorios de la monarquía francesa, tras la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII.
Francisco había abrazado la carrera eclesiástica y marcha en 1528 a París a la Universidad de la Sorbona, donde conoce a Ignacio de Loyola, con quien fundará más adelante la Compañía de Jesús. Aunque al principio no sintió simpatía por Ignacio de Loyola, terminó siendo su mejor amigo y colaborador. Efectivamente, se da la circunstancia de que en 1521, previo a iniciar su vocación eclesiástica, san Ignacio, en ese momento Iñigo de Loyola, había combatido con las tropas guipuzcoanas imperiales contra las francesas del Duque de Foix (que apoyaban a Juan de Albret), en las que combatían, junto a otros navarros, los hermanos de san Francisco Javier, cayendo Ignacio herido en el sitio de Pamplona.

Biografía[editar]

Francisco de Javier nació en el castillo de Javier ubicado en lo que en la actualidad es la localidad de Javier, Navarra, norte de España, el 7 de abril de 1506 en el seno de una familia noble. Su padre, Juan de Jasso, era Presidente del Real Consejo del Rey de Navarra Juan III de Albret. Su madre fue María de Azpilicueta que pertenecía a una noble familia de la que formaba parte Martín de Azpilicueta, el llamado doctor navarrus. Era el benjamín de cinco hermanos: Magdalena, Ana, Miguel, Juan y él mismo.
Su niñez estuvo marcada por los hechos históricos que llevaron a la salida del reino de Navarra del control francés y su reincorporación a la órbita hispana, dado que su familia estuvo muy involucrada en dichos hechos. Su casa natal fue lugar de encuentro de los partidarios de los Albret y sufrió la revancha de la pérdida. Sus hermanos, miembros del ejército de Juan III, fueron encarcelados por ello. Estas circunstancias pudieron ser la causa de la determinación de Francisco por el estudio religioso.

Estudios en París[editar]

En 1524 Francisco Javier tiene tomada la determinación de ir a estudiar a París, a la Sorbona. Antes había cursado estudios en diferentes ciudades navarras, ultimándolos en Pamplona.
En septiembre de 1528 fue a estudiar a París, donde conoció al que sería su mejor amigo, Íñigo de Loyola, posteriormente san Ignacio de Loyola, quien nunca le dejó solo en los momentos difíciles en París y siempre le ayudó, como por ejemplo, cuando Javier sufrió problemas económicos.
Fue allí donde con otros cinco compañeros se constituye lo que sería el embrión de la Compañía de Jesús. El 15 de agosto de 1534, una vez finalizados los estudios, juran votos de caridad y castidad, a la vez que prometen viajar a Tierra Santa, en la Cripta del Martirio de Montmartre. Francisco se queda en París otros dos años más estudiando Teología, después de participar en los Ejercicios espirituales junto a Ignacio de Loyola.
En 1537 se reúne con Ignacio de Loyola para viajar a Italia. En Roma visitan al Papa Paulo III para pedirle su bendición antes de emprender el viaje a Tierra Santa, viaje que no se iba a poder realizar por haber entrado en guerra Venecia con Turquía. Llegan a Venecia y es ordenado sacerdote el 24 de junio. Durante su estancia en Venecia, mientras esperaban el barco para ir a Tierra Santa, se dedica junto a sus compañeros a predicar por los alrededores. Ante la tardanza del viaje, vuelven a Roma y se ofrecen al Papa para ser enviados a cualquier otro lado. De allí parte hacia Lisboa en 1540, donde dará comienzo la etapa más importante de su vida: la de misionero. El viaje a Portugal se debió a la solicitud del embajador portugués en Roma, Pedro de Mascarenhas, que pidió en nombre de Juan III de Portugal a Ignacio de Loyola algunos hombres suyos para enviarlos a las Indias Orientales. Para ese viaje Francisco fue nombrado por el Papa legado suyo en las tierras del Mar Rojo, del Golfo Pérsico y de Oceanía, a uno y otro lado del Ganges.

Sus viajes misioneros[editar]


Mapa del viaje de San Francisco Javier
El viaje a Lisboa fue por tierra y paró en Azpeitia (Guipúzcoa), para entregar cartas de Ignacio de Loyola a su familia. En Lisboa estuvieron un tiempo, hasta que fue designado Francisco para ser el enviado a las Indias. En ese tiempo no pararon de predicar el evangelio a los pobres de la ciudad.
El 7 de abril de 1541, día que cumplía 35 años, sale la expedición y llega el 22 de septiembre a Mozambique. Allí se queda hasta febrero del año siguiente. En esa estancia ayuda en el hospital y percibe la realidad del trato que se da a los negros, lo cual le lleva a tener los primeros enfrentamientos.
Después de efectuar escalas en Melinde y Socotora, llega a Goa (ciudad que luego sería capital de la India Portuguesa) el 6 de mayo de 1542. Prepara un texto divulgativo basado en el catecismo de Juan Barros y comienza a predicar la doctrina católica por la ciudad, a la vez que asiste a moribundos, visita a presos y socorre a pobres.
Para lograr un acercamiento más intenso se dedica a aprender la lengua del país. Tras rechazar el puesto de director del seminario de San Pablo, se embarca, en octubre de 1542, para las islas de la Pesquería, donde permaneció más de un año.

Escultura dedicada a san Francisco Javier en Bensheim (Alemania).
Evangeliza a los indios Paravas y recorre las ciudades de TuticorrínTrichendurManapar y Combuture. Encontró la oposición de los brahmanes, que habitaban las pagodas de la región.
Aprendió tamil y tradujo a esa lengua parte de los textos cristianos y una plática sobre el cielo y el infierno.
En noviembre de 1543 se encuentra con sus compañeros Micer Paulo y Mansilla en Goa y se entrevista con el obispo de la ciudad, Juan de Alburquerque, para pedirle misioneros. El obispo destina a 6 sacerdotes para esa labor. Con los nuevos colaboradores se vuelve de nuevo a la Pesquería. En el viaje escribe varias cartas a sus compañeros de Roma, en una de ellas dice:
muchos cristianos se dejan de hacer en estas partes, por no haber personas que se ocupen en la evangelización. Muchas veces me mueven pensamientos de ir a esas Universidades dando voces como hombre que tiene perdido el juicio, y principalmente a la Universidad de París, diciendo en la Sorbona a los que tienen más letras que voluntad, para disponerse a fructificar con ellas; ¡cuántas almas dejan de ir a la gloria y van al infierno por negligencia de ellos! Es tanta la multitud de los que se convierten a la fe de Cristo en estas partes, en esta tierra donde ando, que muchas veces me parece tener cansados los brazos de bautizar, y no poder hablar de tantas veces de decir Credo y mandamientos en su lengua de ellos y las otras oraciones.
Establece en las Pesquería un sistema de asignación de territorios a un responsable, el cual debía mantenerle informado del devenir de la misión. Una vez que ha organizado ese territorio, parte hacia Manapar y el distrito sur. Permanece un mes con los makuas, bautizando a más de 10.000 personas.
Durante 1544 realiza más de veinte viajes de evangelización. Ante las noticias de la ejecución de cristianos en Ceylan, Francisco vuelve a Goa y habla con el gobernador, para acompañar a las tropas que se iban a enviar para castigar las acciones contra los cristianos que el rey Jafnapatán había hecho. Por diferentes causas dicha acción nunca se llevó a cabo.
En 1545 parte a las islas Molucas en compañía de Juan Eiro, llegando a Malaca poco después. Durante tres meses Francisco Javier aprendería un mínimo el idioma y se familiariza con la cultura local; también traduciría, con ayuda de gentes entendidas, la parte básica de los textos de la doctrina católica. Ese mismo año escribe al rey de Portugal sobre las injusticias y vejaciones que les imponen los propios oficiales de Vuestra Majestad.

Representación de Francisco Javier en la bóveda de la capilla dedicada al santo en la iglesia del Gesù, en Roma. La obra se basa en una de las historias milagrosas atribuidas a Francisco Javier que relata cómo recuperó su crucifijo después de perderlo en el mar. Francisco Javier estaba atrapado en una tormenta mientras viajaba a Malaca (Malasia) en el año 1546. Con fe arrojó la cruz al mar, pidiéndole a Dios que la hiciera un instrumento para pacificar las turbulentas aguas. El mar se calmó y al llegar a las costas de Malaca, Francisco Javier vio un cangrejo caminando hacia él sosteniendo su crucifijo en sus pinzas.
Sale hacia las Islas de Amborio y Ternate en enero de 1546, después de preparar las Instrucciones para los catequistas de la Compañía de Jesús. Llega a su destino al cabo de mes y medio. Recorre diferentes islas de la región y en Baranula (Ceran), según cuenta la tradición, un cangrejo le devuelve el crucifijo que había perdido durante una tempestad.
En junio llega a Ternate, rico centro comercial de especias y última posesión portuguesa, permaneciendo en ella tres meses. De allí sale a las islas del Moro, donde pasa otros tres meses. De las islas del Moro emprende viaje de vuelta a Cochín, donde llegaría el 13 de enero de 1548.
Después de realizar labores de reordenación y supervisión de las misiones establecidas en India y Molucas, donde se siente decepcionado con el deterioro sufrido, tal y como demuestra en sus cartas, parte para Japón, junto a sus compañeros Cosme de Torres y Juan Fernández y el traductor Anjirō, el domingo de Ramos de 1549, llegando a tierras niponas el 15 de agostoDesembarcan en Kagoshima, entonces capital del reino Sur del Japón. Permaneció en esta ciudad durante un año y por tierras japonesas durante dos años y tres meses. En colaboración de su compañero Pablo de Santa Fe evangelizó por tierras niponas e hizo traducir la obra Declaración de los artículos de la Fe, que se aprendió de memoria y solía recitar en las esquinas. Para responder a las preguntas que los transeúntes realizaban se valía de un intérprete. Ante el fracaso de la misión, pensó en citarse con el rey de la zona con la esperanza de que si este se convertía al catolicismo, el pueblo también lo haría. En 1550 se dirige al norte con esta intención. Funda una pequeña colectividad cristiana en Hirado. Llega a Yamaguchi, luego a Sakai y, finalmente a Meaco, donde intenta, sin conseguirlo, ser recibido por el emperador.
Se traslada a Yamaguchi de nuevo y obtiene del príncipe la garantía de respeto a los conversos al cristianismo. Ante esa perspectiva realiza, junto con sus dos compañeros, una intensa labor de predicación que da su fruto en la creación de una pequeña comunidad católica. Muchos de los convertidos son samuráis. La oposición del clero local, los bonzos, fue siempre fuerte.

Francisco Javier, por Bartolomé Esteban Murillo. Óleo sobre tela, ca. 1670.
En septiembre de 1551 le llama el príncipe de Bungo, que le permite predicar en esas islas. Un mes después y dejando algunos conversos, Francisco Javier se vuelve a la India alertado por las noticias que le llegan. El viaje de vuelta se realiza en la nao Santa Cruz que capitaneaba Diego de Pereira, quien le da la idea de organizar una embajada a China en nombre del rey de Portugal para entablar negociaciones de paz. Cuando llega a Malaca se entera de que la India ha sido nombrada provincia jesuítica independiente de Portugal y que él es su provincial.
El 24 de enero de 1552 llega a Cochín y el 18 de febrero a Goa. Después de solucionar algunos problemas de las misiones y preparar el viaje a China, parte rumbo a ese país el 14 de abril. Le acompañan en la aventura el sacerdote Gago, el hermano Álvaro de Ferreira, Antonio de Santa Fe (que era de origen chino) y un criado indio llamado Cristóbal, y se embarcaron en la Santa Cruz capitaneada por Pereida.
Cuando llegan a Malaca tienen problemas con el Capitán de Mares, Álvaro de Ataide, que retrasa el viaje por dos meses e impide que Pereida siga al mando de la nao. Llegaron a la isla Shangchuan a finales de agosto de 1552, movido al parecer por las afirmaciones de los japoneses, que no valoraban nada que no hubiese arraigado antes en China, y con la idea de evangelizar en China para que esto influyese luego en Japón. Esta isla era el lugar de encuentro entre los mercaderes chinos y portugueses.
Permanecen a la espera de la llegada de un barco chino que debe introducirles, clandestinamente, en el continente. El 3 de diciembre de ese año muere Francisco Javier cuando contaba 46 años de edad.
Su cuerpo es conducido a Goa, donde llega en la primavera de 1554, siendo enterrado en esa ciudad.

Canonización, patronazgo y festividades[editar]

Fue canonizado por el papa Gregorio XV en 1622 junto a san Ignacio de Loyola, santa Teresa de Jesús, san Isidro Labrador y san Felipe Neri.
Ha sido nombrado patrono de varios sitios y obras:
Es copatrón de Navarra junto con san Fermín de Amiens2​ y Santa María la Real. Su festividad se celebra el 3 de diciembre, en coincidencia con el día de su muerte. En 1949, la Sociedad de Estudios Vascos eligió también el 3 de diciembre para celebrar el día internacional del euskera. Anualmente, en los primeros días de marzo, se celebra una masiva peregrinación en su recuerdo hasta el Castillo de Javier, las conocidas como javieradas.

Iconografía y obra[editar]

Son muchas las obras que han reflejado al Apóstol de las Indias en pintura y escultura. Célebres artistas, como MurilloRubensVan DyckLuca GiordanoAndré Reinoso y Goya, han inmortalizado con sus pinceles al Santo de Javier.
Francisco Javier se convirtió a partir del siglo XVI en un ideal a seguir como misionero en tierra pagana. Esto ha dado lugar a una muy abundante obra que trata de su figura. Obra de todo tipo, especialmente epistolar, al considerarlo como ejemplo a seguir por los miembros de la Compañía de Jesús. Fue Javier quien creó el primer seminario de Goa y quien impulsó las vocaciones al sacerdocio de los indígenas, a la vez que proponía la catequización directa y la traducción de los textos litúrgicos a las lenguas locales.
La obra escrita de Francisco Javier se centra en la correspondencia que mantuvo con sus compañeros y responsables de evangelización. También hay pequeños escritos catequísticos conocidos, como el pequeño catecismo (1542), el gran catecismo (1546) y las Instrucciones para los catequistas de la Compañía de Jesús (1545).